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Recuperar las calles,
producir una esfera pública emancipatoria: ¿cómo funciona
eso en una sociedad a la que muchos llaman sociedad
de la información, en la que parece que el espectáculo
ha ocupado el lugar del debate político, en la que el
espacio urbano va siendo progresivamente recortado de
acuerdo con los imperativos económicos/neoliberales?
Lo que se ha abierto camino hasta el escenario de una
esfera pública globalizada desde las protestas contra
la reunión de la Organización Mundial del Comercio en
Seattle,
políticamente ambiguo
pero inconfundible en el popurrí de formas de expresión,
representa una práctica del abordaje de ese tipo de
cuestiones.
¿Qué sucede entre bastidores,
detrás de las coloridas imágenes de video de las protestas
que, de hecho, siguen adheridas a modelos absolutamente
tradicionales en términos de forma, modo de producción
y discurso? ¿Qué sucede en los talleres físicos y virtuales
de los movimientos interconectados en red a escala mundial?
¿Cómo se relaciona el espacio virtual de Internet con
lugares geográficamente definibles, "reales"?
¿Es posible aún distinguirlos con claridad? ¿Cómo se
funden? ¿De qué modo está cambiando la comprensión del
espacio y de la comunicación en el seno del grupo, relativamente
pequeño y privilegiado,
de las personas activas en los medios alternativos con
la rápida apropiación de la tecnología de la información?
En el seno de la
red europea noborder
y de Indymedia UK, mi experiencia de los espacios
físicos y virtuales los presenta casi como un único
espacio de comunicación, en el que los límites entre
lo "real" y lo "virtual" se desdibujan
cada vez más. Porque activismo mediático ya no significa
únicamente "hacer y editar imágenes/textos"
o hacer clic en clips de audio y video con el ratón,
sino que significa también usar Internet como un espacio
de trabajo, como centro social, como taller de proyectos:
la apropiación técnica y social de tecnologías como
el WiFi, el streaming, las conexiones por satélite
desde el ordenador y desde el espacio público físico.
Es posible que la expansión del espacio de comunicación
pueda incluso ofrecer posibilidades de "¿hacia
dónde vamos desde aquí?" a las prácticas de producción
de uno mismo y de la esfera pública, de la organización
política y de la formación de redes. Describiré estas
prácticas incipientes utilizando los ejemplos del border
camp de Estrasburgo
y las protestas contra la cumbre del G8 en Evian en
junio de 2003. Tomé parte en el primero sobre el terreno,
y en las segundas desde mi mesa.
El Border Camp
de Estrasburgo
Estrasburgo fue elegida
para el border camp de 2003 con un inequívoco sentido
de los lugares "reales" simbólicamente significativos.
La ciudad guarda relación de varios modos con los temas
de la red europea noborder. Su ubicación geográfica
en una frontera que demuestra la arbitrariedad de las
fronteras nacionales, su papel como capital europea
y, sobre todo, su proximidad espacial al Sistema de
Información de Schengen (SIS)
reunían los discursos centrales de la red noborder.
Con el nombre de dsec (Database System to Enforce Control),
una pequeña iniciativa se ocupó de la conjunción de
los controles fronterizos en el espacio físico y virtual
antes de que se iniciara el campamento. Se invitó directamente
a artistas y techies a que se ocuparan en la
teoría y en la práctica del "libre movimiento"
y la "libre comunicación".
Con un número de
participantes de entre dos y tres mil, en su mayoría
europeos, el border camp de Estrasburgo fue no sólo
el mayor desde 1998 sino también el mejor equipado en
términos de tecnología de la información. El centro de medios, llamado
Silicon Valley, surgió en la misma entrada del
campamento. Desde ahí se mantenían varias páginas de
Indymedia, se editaba y transmitía por streaming
y por radio pirata material audiovisual, y la gente
escaneaba, imprimía, fotocopiaba, programaba y enviaba
correo. Había conexión a Internet por medio de una línea
DSL dedicada y de alta capacidad, quienes traían ordenadores
portátiles se podían conectar por vía inalámbrica, con
frecuencia utilizando tarjetas de red prestadas. El
grupo neerlandés Ascii montó decenas de terminales en
una tienda oscura. Se puso en marcha una radio del campamento
en medio de una confusión de cables, enchufes, amplificadores,
micrófonos, ordenadores de sobremesa y portátiles en
una carpa alquilada. En Silicon Valley se asentaron
varias unidades móviles mediáticas, como el videoautobús
AK Kraak y un radioautobús alemán.
En la entrada misma del paseo
que llevaba al campamento aparcaba todas las noches
el autobús de dos pisos del PublixTheatreCaravan de
Viena, con su bar, con actuaciones, espacio de juegos,
lugar de encuentro, cine, taller de acción, galería
y sound system, pero que también hacía de centro
de medios con cuatro ordenadores en los que constantemente
se escribían textos, se subían imágenes y se editaban
y emitían programas de radio.
A pesar del impresionante
despliegue de tecnología de la información, al tercer
día todos estaban de acuerdo en que "la comunicación
está jodida", en que el flujo interno de información
no funcionaba. El punto de información de la entrada,
igual que la "tienda de acción", estalló en
una confusión de rollos de papel escritos a rotulador
que resultaba inmanejable; las emisiones internas de
radio eran ignoradas, o no ofrecían la información adecuada.
Innumerables grupos con planteamientos relacionados,
como la gente de deportation class, de (s)iberia, de
kanak attak, de mib o de yo mango se encontraban en
el mismo lugar pero sin la publicidad interna que les
habría permitido ponerse en contacto.
Pérdida de fricción
¿Cómo es posible
que precisamente en un encuentro de activistas con competencias
comunicativas por encima de la media no funcionase la
comunicación? Después de todo, muchos de los presentes
habían podido poner en marcha en los últimos años varias
intervenciones internacionales gigantescas, a pesar
de las barreras de idioma, saltando enormes distancias
geográficas y superando diferencias en el modo de organización
y en el contexto político, a base de usar intensivamente
el correo electrónico, los sitios web y los chats. Algunas
razones evidentes podían ser la falta de un acontecimiento
de protesta previamente planeado en conjunción con una
movilización a gran escala que contara con espacios
de encuentro del movimiento global como Acción Global
de los Pueblos; o el trabajo con estructuras autoorganizadas
y no jerárquicas, cuyo desarrollo necesita más de diez
días. ¿Podría ser, sin embargo, que el caos de comunicación
interna se debiera a la pérdida de fricción que deriva
de la mezcla del espacio físico y el virtual?
Parc du Rhin como
lista de correo
Hay algunos indicios
de que el modo de comunicación del espacio virtual se
extendió, involuntariamente, al entorno material del
Parc du Rhin en el que se estableció el campamento.
Cada grupo plantó su tienda en la estrecha y larga pradera
a la orilla del Rin del mismo modo en que se deja caer
una idea en una lista de correo. Desde un punto de vista
técnico, una lista de correo electrónico funciona de
forma horizontal. En potencia, todo el mundo habla con
todo el mundo. Algunos escuchan, otros lo ignoran con
un clic del ratón. Se hacen innumerables sugerencias,
y sólo unas pocas reciben atención. Algunas listas se
agotan en discusiones circulares interminables, que
corresponden a la experiencia de los "encuentros
de barrio" que se producían cada mañana en el campamento.
Los usuarios experimentados de correo electrónico tienen
sus propias estrategias para resolver el problema de
los buzones desbordados o de la falta de atención. Con
frecuencia se desgajan listas de proyecto: plazas más
pequeñas, por así decir, para cierta audiencia. En el
espacio físico, sin embargo, no había ningún archivo
en el que orientarse ni surgió ningún "ágora"
en el que la gente pudiera reunirse, discutir y negociar
conflictos.
Al igual que la suscripción a
una lista de correo, la presencia en paralelo en el
campamento parecía bastar como marco para la sinergia:
la gente se traía sus temas y sus formas de acción,
y los interesados ya aparecerían. No funcionó. La lógica
del espacio material es diferente de la del virtual.
No era posible enviar invitaciones a todo el mundo con
un simple clic del ratón: había que colgarlas en papel
escrito en varios lugares del campamento, o difundirlas
oralmente en persona o por la radio. Mientras la densidad
de comunicación en Internet la establecen el ancho de
banda, la disponibilidad de servidores y la competencia
en creación de webs, en un border camp la distancia
vuelve a ser importante. El kilómetro que iba desde
la entrada hasta el final del campamento era, en cierto
sentido, más largo que los tres mil kilómetros que separaban
Londres de Viena en la fase de preparación por Internet.
N/etiquette en
el espacio físico y virtual
Es bien conocido
el uso de expresiones procedentes del espacio físico
para describir procesos del espacio virtual: se "visita"
un sitio web, se "va" a un chat, te "dejas
caer" o te "encuentras" en él, la gente
se "mantiene en contacto" por medio del correo
electrónico. En sentido contrario, a veces escribo smileys
;-) en tarjetas postales. La siguiente situación de
comunicación se produjo en un taller de d.sec
e inicialmente me irritó:
Hay treinta personas sentadas
en círculo en una tienda y hacen una ronda de presentaciones.
La gente está concentrada. A la entrada hay unos tipos
de la tienda de medios de al lado. Como moderadora de
la discusión, le digo a uno de ellos que si quiere presentarse.
La respuesta, breve aunque amistosa, es "no".
Uno de ellos suelta más tarde alguna cosa en la discusión,
y un poco después deja la tienda sin ceremonia.
En mi opinión, es de cortesía
tomar parte en la ronda de presentaciones. La persona
en cuestión, sin embargo, no pensaba estar transgrediendo
una "norma de conducta"; al contrario, me
dio la impresión de que mi comportamiento le pareció
incorrecto. Si traducimos la situación al lenguaje de
los chat quedaría como sigue (y deja ver que su comportamiento
sería adecuado en un chat y el mío contrario a netiquette):
xy (~xy@67.110.168.11) has joined
#taller [=entra en la sala]
<ionnek> xy, ¿quieres presentarte?
<xy> no ;-)
(…)
xy ((~xy@67.110.168.11) has left
#taller
"Quedarse mirando"
es correcto, y cualquier introducción a la netiquette
recomienda que se mantenga cierto grado de anonimato
en los chat. Inquirir está mal visto. Quien necesite
ayuda haría bien en seguir las recomendaciones de manuales
como la de hacer smart-questions
[preguntas inteligentes], es decir, hacer preguntas
claras, no enredarse en especulaciones infundadas acerca
de posibles causas o soluciones de errores, dejarse
de cotilleos y pensar por uno mismo.
Acción mediática
Los presupuestos
acerca del activismo técnico y mediático, del espacio
"real" y "virtual" se vieron puestos
en cuestión también en el plano de la acción. Un equipo
de investigación con medios suficientes pudo desencadenar
un rumor acerca del pirateo con éxito de la base de
datos más segura del mundo por medio de una pequeña
actuación teatral frente a la verja del Sistema de Información
de Schengen. El impacto de la acción
no derivó del saber técnico hacker, sino del juego audaz
con los mitos sobre ese saber y su transposición al
espacio físico: los hackers pueden hacer de todo, y
todo lo que necesitan es un ordenador portátil, unas
instrucciones y tal vez unos cables. La gente se creyó,
divertida, la traducción lúdica de flujos abstractos
de datos en imágenes tangibles (desenterrar el cable
de datos). En la rueda de prensa de cierre del border
camp se repitió la acción con la participación de periodistas
y de un "experto" del Bureau d’Etudes, que
ayudó a convertir la rueda de prensa en una especie
de minimanifestación contra el SIS. Aunque no agotaron
ni de lejos todas las posibilidades de la guerrilla
de la comunicación, la historia fue recogida y difundida
por Le Monde
y varias publicaciones de la web.
Trabajo mediático
Muchos se perdieron
los debates sobre contenidos en el border camp de Estrasburgo.
La programación diaria estaba hasta arriba de actividades
y no sólo había que hacer las tareas de la vida cotidiana
(limpiar los servicios, recoger la basura, hacer guardia),
sino que antes había que discutirlas, y llegar a un
consenso sobre la forma de autoorganización y los procesos
de toma de decisiones fue laborioso. De modo similar
al modelo de Lazzarato de corporalización de "nuevas
posibilidades de vida" en los acontecimientos de
Seattle, Shuddhabrata Sengupta experimentó esos procesos
como un "modelo microcósmico de “anarquía que funciona”",
que interpretó como un "ejemplo de cómo pueden
las acciones y energías de las “multitudes” traducirse
en realidades concretas cotidianas en un futuro posible
fuera del capitalismo".
A pesar de esta mirada positiva, hay que señalar que
Estrasburgo no ha sido el único sitio en el que el "movimiento
de los movimientos" ha dedicado tanto tiempo a
procesos que parecen derivar de necesidades prácticas
que el pensar y discutir sobre cuestiones políticas
ha quedado de lado. Tal vez sea ésta una estrategia
inconsciente para mantener unida la "diversidad"
del movimiento que se celebra una y otra vez internamente
y se presenta como un colorido torbellino de secuencias
de video. Para Hito Steyerl, esta diversidad se presenta
como una adición no reflexionada de planteamientos políticos
contradictorios, y en ocasiones, opuestos.
El evitar conflictos políticos puede, sin embargo, ser
parte de un proceso de recombinación, en el que las
cooperaciones y las superposiciones se forman más sobre
la base de cómo se hace algo que de por qué
se hace. Tal vez haya en ocasiones una contradictoriedad
en la diversidad lingüística y política que puede ser
la razón de la popularidad de los video clips como forma
de comunicación que puede funcionar sin palabras.
En mi opinión, la tecnología
de la información como forma juega un papel en el "redescubrimiento
del contenido", pero no tanto como productos acabados
(como sitios web o videos), sino más bien en términos
de una función no intencionada del proceso de producción.
Las discusiones más intensas y concentradas no tuvieron
lugar en las grandes sesiones de debate en las que la
palabra y, me temo, con frecuencia el pensamiento, se
dejan a los expertos de la mesa. Fue de nuevo el trabajo
mediático alternativo el que creó un espacio en forma
de innumerables usuarios de minidisc que estaban constantemente
entrevistándose unos a otros (para algún programa de
radio del campamento o de casa, para las noticias de
Indymedia o, simplemente, para enterrarlos en un archivo
privado). En estas entrevistas– discusión se pensaba
en busca de claridad y de comprensión mutua. El aparato
minidisc se aceptaba en general como un signo de que
la situación de comunicación no debía ser interrumpida.
Una función similar de los medios fue puesta en escena
en el proyecto cinematográfico "La Commune"
de Peter Watkin, en el que las escenas individuales
no están enlazadas por una trama uniforme, sino por
equipos de televisión y sus emisiones, integrados de
forma anacrónica.
Sin embargo, mientras que la diferencia entre periodistas
y actores se mantuvo en la película, en el border camp
se disolvió casi por completo, como postulan, entre
otros, varios Indymedia Mission Statements.
"(Casi) allí"
La protesta contra el G8 en Evian
- Estuviste en Evian
¿no?
- Sí, bueno, no- No estuve en
Suiza sino en el chat.
Me pasé los siete
días de protesta contra la cumbre del G8 en Evian al
"otro" lado del espacio comunicativo: no en
las calles, en los bloqueos ni en los campamentos activistas,
sino en chats, sitios web, listas de correo electrónico
y twikis. Físicamente estaba completamente aislada del
mundo exterior, pegada al ordenador. Sin embargo, desde
el punto de vista mental, emocional y del volumen de
adrenalina producido, estaba (casi) allí. La mente y
el corazón trabajaban a plena potencia, siempre centrados
el lo que pasaba "allí" pero casi también
aquí cerca, en el espacio de comunicación que representaba
mi pantalla, que compartía con gente de todo el mundo,
en el que entraba información por todos los canales
posibles. Decenas de IMCistas produjeron una densidad
continua y abrumadora de información y, con ello, un
espacio de trabajo y punto de encuentro casi reales
en Internet. Casi podía estar al mismo tiempo en el
chat con colegas de España, de Alemania y del Reino
Unido y en el complejo sistema de las salas de "redacción"
usadas de forma conjunta y multilingüe, y en las que
se intercambiaba, verificaba, procesaba y difundía la
información.
En esa situación, ser una activista
mediática no significaba para mí "informar sobre"
sino "protestar", y muy especialmente en el
momento en el que la gente del centro de medios de Ginebra
transmitió en directo el asalto de su espacio "real"
y pidió ayuda de forma muy concreta.
Internet no era ya una herramienta
que yo usara como si fuera un teléfono, y se convirtió
en un espacio debido a la intensidad de la comunicación,
un espacio que requería de forma implacable la presencia
como un lugar de encuentro físico: cuando estoy en el
chat no puedo estar al mismo tiempo hablando en la mesa
de la cocina o en el cine.
Era excitante pero,
a veces, era demasiado, aunque estuviéramos más personas
que en ninguna
ocasión anterior. La rapidez, la necesidad de hacer
diez cosas a la vez, la falta de una estructuración
previa y de prioridades nos llevaba hasta el límite.
Para los webheads
no hubo gases lacrimógenos, sino el agotamiento tras
días pegados al ordenador, olvidando las necesidades
físicas. Era Matrix. Hubo una persona que estuvo online
36 horas seguidas. Medios directos. La dinámica del
"estar allí" pasó de las calles al mundo virtual.
Para la comunicación
textual en la web se reinventan modos de comunicación
y de interacción del "meatspace"
[espacio de la carne]. Se aprende no ya a entender,
sino a sentir iconos y etiquetas como <lol> y
<brb> como sonrisas, guiños o molestias.
En la práctica del chat, la fuerza simbólica
de las palabras puede cargarse tanto que hasta se pueden
crear "espacios" y tiempos para comer y beber
juntos. En el contexto de este tipo de interacciones
sociales, las intensas discusiones que se desarrollan
en paralelo en espacios de trabajo y en chat que hacen
de pasillos y bares generan una proximidad emocional
casi indistinguible por su intensidad de la de los encuentros
cara a cara.
¿Cyberpunk? No lo
creo. Muchos activistas mediáticos (al igual que particulares,
empresarios, profesionales y jugadores) están ya, de
modo poco espectacular, inmersos en Matrix, que William
Gibson describió como una oscura amenaza extraterrestre.
El ciberespacio realmente existente no se compone (¿aún?)
de aparatos biotecnológicos que conecten el cuerpo humano
con redes electrónicas por medio de electrodos. Aparece
en el uso de las herramientas de comunicación de las
tecnologías de la comunicación. En la primavera de 2003,
sólo en
Indymedia había entre 600 y 700 listas de correo, más
de 600 usuarios se reunían alrededor de
las 2.723 páginas de la herramienta de gestión
de contenidos Twiki, por no mencionar los más de 60
chats IRC. Innumerables grupos de activistas están adquiriendo
confianza en el uso de emisiones de radio y video por
red, de la sindicación de sitios web por RSS, de las
antenas de satélite, las conexiones inalámbricas, sin
olvidarnos de Linux, el sistema operativo no comercial
de código abierto. Esta práctica no es una realidad
virtual en el sentido en el que se imaginaba en los
ochenta, como una simulación gráfica de la realidad.
Se produce tanto en el teclado como en los talleres
de los técnicos, en las calles y en los centros temporales
de medios, en tiendas, centros socioculturales y casas
ocupadas.
Al menos en el plano
de la transferencia de información, los resultados son
impresionantes. Evian y Estrasburgo son dos ejemplos
entre muchos: en el caso de Evian se reunieron en un
sitio web
innumerables informes individuales en al menos seis
idiomas europeos, se recopilaron por medio de RSS y
sintetizaron en varios resúmenes.
Quienes estaban en las calles podían recibir mensajes
de amigos por SMS sobre qué pasaba dónde. La permanente
presencia de equipo portátil, móvil y transportable
en las calles, sea en forma de autobuses o de terminales
de acceso público, de antenas de satélite o grabadoras
de video o de minidisc afecta a algo más que al modo
de informar: cambia la forma de articulación política,
se puede convertir en parte de la intervención, puede
contribuir a la producción permanente de la esfera pública,
una esfera pública que ya no distingue entre "virtual"
y "real". Es del todo lógico, pues, ver cómo
sectores del movimiento de protesta global reclaman
cada vez más no sólo "movimiento libre" sino
también "comunicación libre" mientras conectan
con habilidad los espacios físico y virtual: durante
las protestas contra el G8 en Evian, una manifestación
visitó la OMC, la Organización Internacional para las
Migraciones
y la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual,
y podemos esperar con interés las acciones que se preparan
en torno a la cumbre de las Naciones Unidas "World
Summit of the Information Society"
(WSIS) en diciembre de 2003.
Traducción
de las versiones inglesa y francesa de Manuel Aguilar
Hendrickson
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