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Somos precarios y precarias,
atípicos, temporales, móviles, flexibles.
Somos la gente que
está en la cuerda floja, en equilibrio inestable. Somos
la gente deslocalizada y reconvertida.
Sin trabajo estable,
sobreexplotados.
Con la casa
hipotecada o pagando un alquiler que nos ahoga.
Nuestra afectividad
precarizada se compra y se vende.
Somos como tú:
contorsionistas de la flexibilidad.
(¡MayDay,
MayDay! ¡Los precarios y precarias se rebelan!
manifiesto de la convocatoria del EuroMayDay004,
Barcelona)
Un turista australiano,
que se había gastado todos sus ahorros en un viaje de
un año alrededor del mundo, me contó en un bar de Barcelona
que se encontraba en India cuando se celebró el Foro
Social Mundial en Mumbai, y que ahora había llegado
justo a tiempo para la misma experiencia en Barcelona.
Pensaba que esa extensión mundial de ideas sobre la
libertad y la comprensión era algo fantástico. Lo que
me dijo significaba que uno de los objetivos más importantes
de los organizadores del Fórum 2004 en Barcelona —que
también ostentaba el título más florido de Fórum Universal de las Culturas— se había logrado antes de que abriese,
mediante una estrategia de relaciones públicas que consistía
en citar los exitosos foros sociales críticos con la
globalización, no sólo en Porto Alegre y Mumbai, sino
también a nivel europeo en Florencia y París. Esta falsa
etiqueta se veía ampliada por un programa complejo e
impenetrable que se extendía a lo largo del verano,
una igualmente complicada reunión de celebridades, y
la tríada conceptual que suena a "the best of"
de eslóganes de los movimientos sociales, reapropiados
por el neoliberalismo: "diversidad cultural",
"sostenibilidad", "paz". Las palabras
eufónicas de moda tenían un pequeño defecto: la diversidad
cultural se pone en práctica aquí en el plano representativo
del espectáculo cultural, mientras que la diversidad
de los centros sociales y espacios autónomos de la ciudad
era atacada justo antes del Fórum; la sostenibilidad
consiste en la gentrificación
y la especulación urbanística ejercida sobre todo un
distrito de la ciudad, en un proyecto de construcción
que implica la expulsión de cientos de residentes; y
la paz se celebra abanderada por varios patrocinadores
que hacen su dinero produciendo tecnología militar.
Mientras los Foros Sociales son intentos precarios de
hacer que otro mundo sea algo más que solamente posible,
el Fórum de Barcelona es un intento de reescribir la
realidad presente del capitalismo de la diferencia como
el gran relato exitoso de las culturas unidas.
Particularmente en
Barcelona, sin embargo, existe también una contraesfera
pública, que no deja sin respuesta a esta apropiación
neoliberal del espacio urbano y discursivo.
Justo antes del Fórum, entre otras muchas actividades,
iconos prominentes del movimiento global como Antonio
Negri y Naomi Klein ---que declinó participar en el
Fórum-- fueron invitados por quienes se oponían a esta
celebración, con el objetivo de tratar, junto con activistas,
de estrategias de oposición tanto en el plano global
como local.
Antes de eso, al mismo tiempo y después, tuvieron lugar
en la ciudad muchos encuentros de trabajo cooperativo
para tratar cuestiones táctico-políticas. Pero, sobre
todo, un acontecimiento consiguió convertirse en el
punto álgido de las protestas locales contra el Fórum,
aunando estas protestas con el tema más general de la
creciente precarización del trabajo y la vida: siguiendo
el ejemplo de las exitosas manifestaciones MayDay en
Milán,
la práctica radical del Primero de Mayo se vio recuperada
mediante una gran MayDay Parade contra la creciente
precarización de la vida.
"Somos l@s
precari@s: la cara oculta del Fórum 2004"
En algunos carteles
y en una gran pancarta, se tildaba al Fórum de "fascismo
postmoderno". Aunque el término puede resultar
problemáticamente exagerado, se basaba ciertamente en
una serie de consideraciones importantes
acerca de los aspectos totalitarios del capitalismo
de la diferencia. En este contexto, "l@s precari@s"
se mostraban como la imagen de la creatividad ocultada
no sólo tras el Fórum de Barcelona sino, sobre todo,
tras un dispositivo biopolítico que penetra cada vez
en más áreas de la vida, más allá de la esfera del trabajo.
Mientras que la socialdemocracia y los sindicatos en
toda Europa mantienen sus rituales del 1 de mayo y continúan
con su cínica propaganda sobre el "pleno empleo",
y mientras los partidos verdes intentan, por su parte,
crear un contrapeso con su "Día de los parados"
del 30 de abril, la realidad del trabajo y el desempleo
hace mucho que se ha movido en otra dirección. Se ha
desplazado a un mundo en el que no sólo la división
entre trabajo y desempleo se difumina en innumerables
formas intermedias, sino en el que hay que inventar
nuevas formas y estrategias de resistencia.
¡Recupera los
muros!
En la tarde del 1
de mayo de 2004, una manifestación de unas 10 mil personas
avanzaba desde la Plaza de la Universidad en el centro
de la ciudad hasta el puerto: sin papeles e inmigrantes,
autónomos, activistas políticos y sindicalistas de izquierda
radical y anarquistas, "artivistas", trabajadores
y trabajadoras con empleos precarios y cognitari@s de
todas las clases, que trabajan ahora en llamarse a sí
mismos "precari@s". Como si de una versión
acelerada de las prácticas de Reclaim the Streets se
tratase, una corriente de gente que bailaba, cantaba
y pintaba afluía hacia el centro de Barcelona. La prensa
amarilla diría que esta corriente dejó tras de sí un
rastro de estragos. Sin embargo, no tenía nada que ver
con los rituales antiglobalistas de desinhibición y
transgresión a los que estamos acostumbrados, como las
acciones de "desencristalar" los bancos (esto
ocurrió también Barcelona, pero fue sólo un fenómeno
marginal) o a los disturbios entre militantes y policías.
La reapropiación de la calle tuvo lugar casi como un
nuevo agenciamiento de la mezcolanza de cuerpos y signos,
en un terreno en el que la acción y la representación
se confundían.
A toda velocidad, las calles
por las que los manifestantes pasaban se transformaban
en zonas pintadas. Bajo la protección de la manifestación,
la ciudad se convertía en un océano de signos: graffitis
con plantilla, lemas políticos, carteles, pegatinas,
indicaciones de páginas web, señalizaciones de pasos
peatonales, pintadas en las paredes aquí y allá contextualizadas
en acciones performativas. La difusión de creatividad,
la diseminación de lo artístico en la sociedad del capitalismo
cognitivo devolvía así el golpe. Puesto que los logos
y los escaparates del capitalismo corporativo que homogeneizan
los centros urbanos se deben a la creatividad de una
multitud de trabajadores cognitivos, la creatividad
ejercida en esos trabajos se desparramaba, esta vez
como oposición, sobre los logos y los escaparates de
las zonas urbanas del consumo: sobre los escaparates,
las farolas, los paneles publicitarios y los anuncios
luminosos, así como sobre las paredes de los edificios
y las calles.
Estas pintadas sobre los dispositivos
urbanos, que marcaron la apariencia de la ciudad durante
días, no eran una reminiscencia del viejo estilo de
propaganda política, ni en su forma, ni en su contenido.
Una mezcla de adbusting
(distorsión de la publicidad), cultural
jamming (guerrilla cultural) y propaganda política
de nuevo estilo acabó reinando en el espacio público
como una especia de generalización del arte callejero
de los tags
y los sprays. Mientras los partidos izquierdistas tradicionales
solían arrastrar eternamente los mismos eslóganes, ahora
basta con anunciar una página web.
"Precariedad
es lo que vivimos, flexeguridad es lo que queremos"
Paralelamente a la
diversidad de formas-signo, llama la atención lo ambiguo
y contradictorio de los significados del término clave:
"precari@". La fórmula lanzada desde el MayDay,
"capitalismo es precariedad", por ejemplo,
debe ser entendida como introducción analítica y ambivalente
al concepto de precariedad como definición de la actual
forma capitalista de sociedad. Al contrario que otras
fórmulas (más inequívocas) como "contra el sistema
y la precariedad", el concepto ambivalente de precariedad
se refiere al mismo tiempo a la inseguridad no-autodeterminada
de todas las áreas de la vida y del trabajo, así como
a la posible invención de nuevas formas de resistencia
y a la oportunidad de nuevas conformaciones como "precariado",
"cognitariado", "afectariado".
En palabras del teórico y activista mediático italiano
Bifo: "la autoorganización del trabajo cognitivo
es la única vía para ir más allá del presente psicopático".
Por tanto, si "vivimos la precariedad" —tal
y como formulaba el manifiesto de la MayDay—, esta experiencia
es también el fundamento de la nueva exigencia de "flexeguridad":
seguridades y derechos en el seno de la flexibilidad,
de la incertidumbre. Y puesto que hay con frecuencia
una permeabilidad mutua entre las precariedades no-autodeterminadas
y las autodeterminadas, la práctica de resistencia que
maniobra desde terreno incierto es la más apropiada.
En el curso de la MayDay Parade en Barcelona, se hizo
una corrección a la entrada de una compañía de seguros:
"La inseguridad vencerá".
Traducción
castellana de Marcelo Expósito, a partir de la traducción
inglesa de Aileen Derieg
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